Ante las crisis, creatividad


En estos últimos meses, debido a la pandemia, hemos sido retados de todas las maneras posibles y en todos los aspectos de la vida. Frente a la llamada “nueva normalidad”, la creatividad abrirá puertas.

Una frase puede leerse en la página de Colegiatura Colombiana: “No es reinventarse, es tiempo de ser”. Es el título de un webinar, sin embargo, resume lo que muchos están pensando, que hay palabras como “reinventarse” que se agotan de tanto usarlas, porque realmente no se piensa en su significado o implicaciones.

Es tiempo de ser. Y ser nos lleva a ser conscientes de nuestro potencial creador. Las grandes transformaciones se dan a partir del pensamiento creativo, de ideas que pueden, inclusive, parecer imposibles; de la exploración, de la curiosidad, de imaginar y diseñar escenarios y de poner en acción estrategias para alcanzarlos. En Colegiatura, que se ha dedicado a investigar este tema, lo explican así, con contundencia, para que quienes leemos estos conceptos abramos nuestros ojos al mundo, pero, sobre todo, nuestra mente y corazón.

Grandes personajes en la historia, ante las dificultades, las guerras, los encierros, la censura, inclusive, las limitaciones físicas, alcanzaron grandes logros. Aprender y adaptarse son, por ejemplo, dos conceptos que, unidos a la creatividad, ayudan a mirar una situación desde diferentes perspectivas para encontrar soluciones y abrir nuevas puertas.

No es un camino fácil. Tal vez los procesos no se den de un día para otro. Las crisis, el tiempo lo ha demostrado, desatan la creatividad, la necesidad de hacer algo; hoy: desde explorar el universo virtual y conectarse de formas distintas con los clientes, hasta transformar un producto o servicio para que las personas lo encuentren útil y necesario.

La creatividad no solo es una habilidad que muestra rutas en el ámbito empresarial, con nuevos modelos de negocio. Esta también ha generado otras costumbres, formas de relacionarse y nuevas maneras de habitar la casa, el barrio, la ciudad.

Planear, gestionar, asesorarse, motivar alianzas, escribir, aclarar y repensar las marcas, son otros términos que cobran importancia en estos días extraños. Redescubrirnos como seres humanos que pueden, como buenos capitanes de un barco, insertar nuevas coordenadas para buscar aguas más apropiadas para el clima que nos plantea el contexto actual.

Y ahí estará, con cada uno, la creatividad como base para seguir adelante. Regresando a las palabras de Colegiatura, que inspiraron este artículo, “cada actividad realizada por el ser humano está impregnada de creatividad. Sin esta potencia innata, inevitable y universal el ser no llegaría a saber nada, ni podría hacer nada”.