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SEGUNDAS NUPCIAS ¿QUÉ CAMBIA?

“Cuando tú te casas muy joven, normalmente es otro el que decide por ti, en este caso tus papás, más si estás en otra ciudad; ellos son los que tienen el poder de decisión y la capacidad adquisitiva, así que mucho termina siendo como ellos lo imaginaron”, reflexiona Patricia, una sincelejana que cuando se casó por primera vez vivía en Medellín, así que todo fue a larga distancia.

Para ella, una de las cosas más maravillosas de su segundo matrimonio fue tener la madurez y la independencia económica para tomar las decisiones y hacer cada cosa como ella y su actual esposo, Raúl, se lo imaginaron. “Yo siento que viví el amor de una manera muy distinta en este segundo matrimonio, lo vi como algo que me cambió la vida para bien y nos generaba una gran ilusión, así que lo que queríamos era celebrar el amor, la ilusión, por eso la fiesta no tenía discusión”, cuenta.

Con los aprendizajes recogidos de su primer matrimonio, y armada de la revista TODAMIBODA, Patricia fue investigando cada proveedor, cada salón posible, el diseñador del vestido, la decoración y demás detalles. “Como no conocía tan bien Medellín, al menos no con en lo que a organizar una fiesta de matrimonio se refiere, investigué mucho”, anota.

Con presupuesto en mano, y con la ayuda de la wedding planner Yiya Vélez, Patricia fue tomando las decisiones de lugar, orquesta, menú y demás, pensando en que quería algo muy elegante, pero fresco, juvenil, tranquilo. Con respecto al vestido, ya no se imaginó uno tan fastuoso como el de su primer matrimonio y prefirió el beige sobre el blanco, pero todo muy sobrio y clásico.

Algo que cambia, anota, es que ya no era una boda católica, sino civil, pero ellos tenían claro que no querían ir a firmar un papel en una notaría, y como en ese momento era posible hacerlo en el mismo lugar de la fiesta, hasta allá llegó el notario a sellar su compromiso. Otra cosa que la maravilló, fue que como en este caso fueron ellos, los novios, quienes planearon las cosas, todo era una sorpresa para los invitados, incluso para los más cercanos, como sus padres, así que ver la cara de alegría y admiración de ellos con lo que habían logrado, les produjo una inmensa satisfacción.

En el caso de Patricia y Raúl había un elemento más que considerar y era que como la familia de ella viajaba de la costa a Medellín, querían que su estadía en la ciudad fuera muy grata y que no fuera solo para su boda. Así, eligieron casarse un viernes y se disfrutaron la fiesta hasta el amanecer, pero además armaron planes para todos los días siguientes, de manera que la celebración no terminara, así esto implicara aplazar su luna de miel.

“Los días siguientes armamos asado en una finca y alquilamos chiva para pasear por la ciudad, una forma de agradecerle a todas esas personas que amorosamente vinieron a acompañarnos”, anota.

Otra cosa que encontraron conveniente fue la de hacer la fiesta en un hotel y conseguir alojamiento para todos sus familiares en el mismo lugar.

Realmente el sueño de Patricia y Raúl se cumplió, su boda fue una verdadera celebración del amor, llena de alegría, tanto para ellos como para sus invitados. Un matrimonio con gran participación de sus seres queridos que los dejó plenos.

“Sin duda la madurez y las experiencias lo ayudan a uno a ver las cosas distinto y a tomar decisiones más pensadas, yo me siento muy agradecida de haber podido tener esta experiencia”, concluye.

 

Despiece

Sobre el matrimonio civil

El matrimonio civil es un contrato que se puede celebrar ante notario público mediante la firma de una escritura pública, dando cumplimiento a lo regulado por el Decreto 2668 de 1988. Para llevar a cabo el matrimonio civil se deben presentar y acreditar los siguientes documentos:

Solicitud. Se hace por escrito y la presentan personalmente los novios o sus apoderados, ante un notario o cónsul colombiano en el exterior. En ella los contrayentes deben manifestar sus:

·         Nombres

·         Apellidos

·         Documentos de identidad

·         Lugares y fechas de nacimiento

·         Edades

·         Estados civiles

·         Ocupaciones

·         Domicilios y residencias

·         Nombre de los padres e hijos menores de edad (si los tienen)

·         Que no tienen impedimento legal alguno para celebrar el matrimonio.

·         Que existe la voluntad libre y espontánea de unirse en matrimonio.

 

Deben llevar copias de los registros civiles de nacimiento “válidos para acreditar parentesco”, es decir, fotocopias auténticas del folio de registro o transcripción literal de todo su contenido, expedidos con antelación inferior a tres meses, por las mismas oficinas que guardan sus originales. No se aceptan constancias o certificaciones de folios o actas de registros civiles de nacimiento, ni fotocopias auténticas tomadas de otra copia auténtica.

 

Segundas nupcias. En este caso la solicitud debe acompañarse del registro de defunción del cónyuge con quien estuvo unido en matrimonio anterior, o los registros civiles de matrimonio y folio del libro de varios, donde conste la sentencia de divorcio o de nulidad o de dispensa pontificia, debidamente registrada (según Decreto 2.668 de 1988, artículo tercero, inciso 2).

   

Hijos menores de edad de los contrayentes. Los padres de menores de edad que estén bajo su patria potestad, tutela o curatela y deseen casarse, deben presentar un “inventario solemne de los bienes” que están administrando, para lo cual se requiere adelantar proceso de jurisdicción voluntaria en la Jurisdicción de Familia. Si no existen bienes, basta con la manifestación del curador en este sentido, presentado en los dos casos copias del respectivo proceso. 

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