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Asi nació la tradición de la marcha nupcial

El momento más esperado de una boda es, quizás, la llegada de la novia a la iglesia (pido disculpas a los novios, también es importante su llegada). Un acontecimiento de total expectativa, todas las miradas están enfocadas en el arribo sobrio pero triunfal, en el vestido bello e imponente, en la entrada femenina y elegante de la futura esposa.

De ahí la importancia de cada detalle que ayude a exaltar la imagen con que se desea exhibir ante todos los invitados este memorable momento. La necesidad de una música triunfal se hace evidente en una boda de fantasía, con un tempo que permita llevar un paso tranquilo y constante y para que todos los invitados puedan admirarla.

Para ello nada mejor que la Marcha Triunfal de Felix Mendelssohn que hoy conocemos y que es un referente inmutable para esta ocasión. Pero, ¿alguna vez han sentido la curiosidad por saber de dónde proviene esta marcha y su tradición de ser empleada en las bodas? Bueno, lo primero que debemos saber es que el compositor alemán Felix Mendelssohn (1809 - 1847) no se propuso escribir esta pieza musical para alguna boda en especial, esta obra que todos conocemos, hace parte de una suite de música incidental compuesta en 1842 y que lleva por nombre "El sueño de una noche de verano", inspirada en la obra homónima de William Shakespeare.

La tradición de usarla como inicio en la entrada de las novias a la iglesia proviene del siglo XIX, costumbre implantada por la princesa Victoria de Inglaterra al casarse con Federico Guillermo de Prusia el 25 de enero de 1858. La novia era hija de la reina Victoria, que amaba la música de Mendelssohn y para quien el propio compositor interpretaba sus obras a menudo en sus visitas a Inglaterra. No fue una mala elección, ya que Mendelssohn es uno de los compositores del período Romántico más elegantes y con mayor claridad y colorido orquestal.

La misma princesa Victoria eligió como salida y cierre de su ceremonia un fragmento de la ópera Lohengrin de Richard Wagner (1813-1883) y es conocida hoy como "Marcha Nupcial de Wagner".

Estas dos piezas hacen parte de la música universal clásica y son una mezcla perfecta dentro del contexto elegante y majestuoso que nos transmite la iglesia para la ceremonia. Como recomendación se sugiere en la boda continuar con esta línea musical clásica, donde la música transmite sobriedad, elegancia y emoción al estilo de cualquier acompañamiento musical en una película de amor y fantasía, agregándole una interpretación refinada y sutil por instrumentos en vivo, siendo las cuerdas predilectas para ello con un acompañamiento de voces que mezclen a la perfección. Es importante tener en cuenta a la hora de planear tu boda, que sería ideal hacer un contraste musical entre la iglesia y la recepción, dos ambientes diferentes, que podrían ser muy bien acompañados con elegancia y frescura.

La música forma parte de nuestras vidas, nos acompaña siempre, la música está presente siempre en los grandes momentos de felicidad, sus sonidos nos pueden trasladar a diferentes épocas y evocar viejos recuerdos, la música siempre tendrá la virtud de generar, provocar y despertar emoción en estado puro.

Categoría: La ceremonia

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